Nueva ley de datos personales en Chile: qué deberán cambiar las empresas y cómo te afecta como trabajador o cliente
La nueva normativa obliga a las empresas a transformar cómo gestionan tu información personal, desde tu huella dactilar hasta tu sueldo.
Una nueva ley de protección de datos personales se aproxima en Chile y, aunque su fecha exacta de entrada en vigor aún genera debate, las empresas ya están en carrera contra el tiempo para adaptarse. Lo que antes era una práctica habitual —almacenar, compartir y procesar información de personas sin demasiados controles— dejará de ser aceptable bajo el nuevo marco legal.
¿Qué significa esto en la práctica? Que cada vez que una empresa guarda tu número de RUT, registra tu huella dactilar en el control de acceso, te graba con cámaras de seguridad o administra tu liquidación de sueldo, tendrá que cumplir con estándares mucho más exigentes que los actuales. Deberá justificar para qué usa esos datos, cuánto tiempo los conserva, quién puede verlos y cómo los protege.
El desafío es considerable, porque no se trata solo de actualizar un sistema informático o redactar una nueva política de privacidad. Según especialistas que participaron en el webinar «10 desafíos de la nueva Ley de Protección de Datos para RR.HH.», organizado por la empresa de software Rex+ junto a GeoVictoria y el estudio AZ Abogados, la transformación deberá involucrar a prácticamente toda la organización:
- Recursos Humanos, que maneja datos sensibles de empleados como salud, remuneraciones y biometría.
- Tecnología, responsable de los sistemas que almacenan y procesan esa información.
- Compliance y Legal, para garantizar que cada práctica tenga una base jurídica válida.
- La alta dirección, que deberá liderar el cambio cultural dentro de la organización.
Uno de los puntos más críticos será el uso de tecnologías que capturan información personal de manera cotidiana: plataformas de gestión de personas, sistemas de marcaje biométrico, videovigilancia y servicios contratados a terceros. Las empresas tendrán que saber con exactitud qué datos tienen, dónde están alojados y quién accede a ellos.
Para los trabajadores y ciudadanos en general, la nueva normativa representa un avance concreto: el derecho a saber qué información existe sobre uno mismo, a corregirla, a solicitar su eliminación y a exigir que no sea usada para fines distintos a los autorizados. Derechos que hoy existen en papel, pero que la nueva ley busca hacer efectivos con mecanismos reales de control y sanción.
El mensaje de los expertos es claro: esperar a que la ley esté vigente para comenzar a prepararse es un error. Las organizaciones que inicien hoy el diagnóstico de sus procesos estarán en una posición mucho mejor para cumplir la normativa sin interrumpir su operación ni exponerse a multas o pérdida de confianza de sus clientes y colaboradores.